Portada: Running Up That Hill (A Deal With God) (Kate Bush) — El pacto de Kate Bush — Kate Bush

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Kate Bush

Running Up That Hill (A Deal With God) (Kate Bush) — El pacto de Kate Bush

Art Pop 1985 Hounds Of Love

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Hay canciones que no pertenecen a una época, sino que flotan en el éter hasta que el mundo las necesita de nuevo. Running Up That Hill (A Deal with God) es el ejemplo perfecto de una pieza vanguardista que logró romper la barrera del tiempo. Lanzada originalmente como el primer sencillo de su álbum Hounds of Love, esta obra maestra de Kate Bush no es solo un himno de sintetizadores envolventes y percusiones tribales; es una exploración visceral de la empatía humana y las limitaciones del género. A través de una producción que suena tan fresca hoy como hace décadas, la artista británica nos invita a cuestionar cómo cambiaría nuestra perspectiva si pudiéramos habitar el cuerpo y la mente de otra persona.

El pacto con Dios: Un intercambio de perspectivas

Contrario a la interpretación superficial que muchos le dieron en su momento, la canción no trata sobre religión en un sentido dogmático. La letra profundiza en la frustración de la falta de comunicación entre un hombre y una mujer. Kate plantea la idea de que, si pudieras hacer un pacto con una fuerza superior para intercambiar lugares con tu pareja, todos los malentendidos desaparecerían.

“And if I only could, I’d make a deal with God / And I’d get Him to swap our places”

Bush utiliza la metáfora de correr colina arriba o subir una montaña como una representación del esfuerzo hercúleo que requiere mantener una relación y comprender verdaderamente al otro. La “colina” es la brecha de género, los prejuicios y las experiencias individuales que nos impiden ver el mundo a través de los ojos de quien amamos. Es un ruego desesperado por la conexión absoluta, eliminando las barreras físicas y psicológicas que nos separan.

“It doesn’t hurt me / Do you want to feel how it feels?”

En estos versos, Kate desafía la noción del dolor emocional. Invita a su contraparte a experimentar su realidad, sugiriendo que la única forma de alcanzar la paz en un vínculo afectivo es a través de la vivencia directa de la carga del otro.

La vanguardia sonora de una artista total

Lo que hace que este tema sea un pilar de la cultura pop es su composición técnica. En 1985, Kate Bush ya utilizaba el Fairlight CMI (un sintetizador y muestreador digital pionero) para crear esas texturas atmosféricas que parecen latir. La base rítmica, liderada por un patrón de batería hipnótico, imita el latido del corazón o el sonido de unos pies golpeando el suelo en plena carrera, reforzando la narrativa de la letra.

Curiosamente, el título original iba a ser simplemente “A Deal with God”, pero la discográfica EMI temía que los países católicos o conservadores censuraran la canción por usar la palabra “Dios”. Bush cedió a regañadientes para asegurar que el mensaje llegara a todos, aunque siempre consideró que el título original era el más honesto. Además, la canción vivió una resurrección sin precedentes gracias a su uso narrativo en la serie Stranger Things, demostrando que la complejidad emocional de la artista conecta con nuevas generaciones que buscan algo más que un estribillo pegadizo.

El significado de la canción en una frase

Running Up That Hill trata sobre el deseo imposible de intercambiar el alma y el cuerpo con la persona amada para comprendernos mutuamente y eliminar el dolor causado por los malentendidos.

Score viral de la canción

87 /100
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